Archivos del blog

Libertad a nuestros soldados.

Libertad a nuestros soldados.

Archivo del blog

Seguidores

jueves 23 de junio de 2011

CARTA ENVIADA AL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA


Santiago, 08 de Marzo de 2011

Excelentísimo
Sr. Presidente
Sebastián Piñera Echeñique

                            Respetuosamente nos dirigimos a Ud. en representación de nuestra agrupación, OSPPED, ONG constituida con Personalidad Jurídica Nº 803-SFV de fecha  26 de Noviembre de 2009, integrada mayoritariamente por ex soldados hombres y mujeres Suboficiales, cuadro permanente y empleados civiles; como también ex miembros de Investigaciones y Gendarmería de Chile, procesados o en cumplimiento de condenas, en el marco de la obediencia debida.
Mediante la presente nos permitidos poner en vuestro conocimiento, nuestro férreo interés por promover en forma inédita, instancias de diálogo para el encuentro entre quienes resultamos más afectados por las consecuencias de un país que en la década de los setenta y ochenta, sumió a la ciudadanía urbana y rural en una espiral de eventos críticos que desencadenó el desencuentro entre chilenos y que lamentablemente, luego de 40 años, aún se mantiene en un clima de división y cuando gracias a Dios, nos encontramos en un estado de democracia plena, sin embargo, a través de infinitas declaraciones de distintos grupos distantes entre sí, comparten hoy la generación de los hombres y mujeres de 50 y 60 años. Pareciera que la vida no tuviese más horizonte que las vivencias de una desaparecida Unidad Popular o un también desaparecido Gobierno Militar o Dictadura.
Y por otra parte, hoy podemos contemplar a nuestros hijos y nietos viviendo la otra adolescencia, quizás la que algún día añoramos desde las distintas posiciones que la vivimos, probablemente nuestra generación toda, pueda coincidir que lo que hoy bien valoramos como la etapa más preciada del ciclo de una persona, quedó truncada en gran parte de sus ámbitos. Más aún, hoy podemos concordar que estos hijos y nietos que actualmente pueden departir en un clima de paz, son solamente opacados por el dolor, que involuntariamente les transmitimos; los que cargamos historias que a nadie enorgullecen.
Posiblemente, si dos o tres décadas atrás, nuestros líderes políticos, religiosos o cientistas, hubiesen proyectado las consecuencias de todos los duelos no trabajados y que siguen creando reacciones de distanciamiento entre las partes, que por consenso son y serán reconocidos, como los hechos que nos podrían marcar hasta el fin de nuestras vidas, paradojalmente es común escuchar, “para que no ocurra nunca más” y ¿Qué se dice de los cientos de miles de familias que no tienen ninguna posibilidad de asistencia al daño psicológico y físico que encarnan? .
Entonces, surge la pregunta ¿Porqué no hemos desplegado esfuerzo alguno para facilitar cierto grado de acercamiento entre las partes dañadas por los efectos de dos gobiernos disímiles que siguen vivos como pesadillas en nuestras mentes? Acaso, ¿Es sano negarnos a recibir el apoyo de líderes consecuentes que creen en la unidad nacional? Nosotros estamos dispuestos a trabajar colocando nuestros mayores esfuerzos por la integración de los chilenos, ahora en un ambiente propicio de verdadera democracia.
Durante veinte años, callamos nuestro sentir, la sensación general es asimilable a un estado de shock, luego de negación a la realidad que nos correspondía vivir con nuestras familias, muchos se quedaron en el camino, decidieron poner fin a sus vidas o simplemente se entregaron a sus enfermedades, -nosotros no queremos continuar castrando nuestros sueños, trabajamos en aquel momento de la historia, como jóvenes que aspirábamos a lograr la paz entre los chilenos y hoy desde la madurez continuamos con este sueño pero sin enemigos-.
Queremos que nuestros hijos y nietos se sientan orgullosos, porque superamos nuestras limitaciones y diferencias, para trabajar por lo que creemos es el verdadero sentido de la vida, vivir en armonía, sin actitudes discriminatorias, que si logramos intervenir, podríamos decir que actuamos responsablemente para dejar una mejor base valórica a quienes nos sucederán.
Sabemos que queremos aportar desde un principio a las acciones de reparación mutua, que sí todos nos merecemos, especialmente, aquellos que lucharon desde distintos bandos, que la vida circunstancialmente determinó, ex soldados ahora vulnerables en su condición de postrados y terminales, hace éticamente imperioso apoyar a sus familias, como así también a los descendientes de quienes ya partieron. 
Por todo lo anterior, la OSPPED, durante seis años ha centrado su quehacer esencialmente, en asistir y colaborar en la medida de sus posibilidades para el autocuidado de la salud emocional de sus miembros, que espontáneamente se han adherido y continúan sumándose a esta red solidaria que a la fecha integra a varios centenares.
No ha sido menor, comprender la dimensión y prognosis de los distintos problemas que nos afectan en los diversos planos de nuestra vida, a nivel individual, familiar, grupal y en las relaciones sociales en general, como también en los ámbitos jurídico, religioso y espiritual.
Sistemáticamente, hemos establecido comunicaciones con representantes de las distintas entidades que se relacionan con nuestro avanzar en la intervención de los problemas que nos afectan, respetando a estos actores externos, que en muchos casos, no necesariamente pueden entender en una primera presentación, de las consecuencias del momento histórico que asistimos, más aún en un contexto, que no ofrecía otra opción, mas que acatar la autoridad que representa a quienes lideraban los tres poderes del Estado, donde solo se debía acatar en obediencia debida, según lo establecía además el Código de Justicia Militar vigente en dicha época, ahora es parte de una historia lejana. 
Nuestra experiencia en el diálogo con distintos representantes de diversas entidades especialmente religiosas, que gentilmente nos han recibido, ha sido calificada por su especial respeto y comprensión a nuestra condición actual, que nos mantiene marginados, más aún discriminados  de todo acceso a lo establecido éticamente, en Derechos Humanos, pareciera que los derechos fueren unilaterales excluyendo sin un análisis en profundidad a funcionarios públicos ex uniformados y civiles sin poder de resolución ante el Estado imperante.
En el entendido, que si bién la entrega del Gobierno por parte de las FFAA y de Orden, generó como efectos inmediatos una suerte de juicios civiles expresados en funas y una serie interminable de causas judiciales, donde resultan mayoritariamente procesados quienes no teníamos en esa época, capacidad de resolución, frente a las órdenes impartidas y menos aún  alguna amonestación relacionada.
          Finalmente, podemos expresar a Ud. que, nuestro andar no ha sido fácil, también ha significado logros en algunas acciones reparatorias que hemos propiciado a través de la autogestión del cuidado anteriormente descrita y en las expresiones de apoyo de distintas autoridades, que nos han recepcionado.
            Para todos quienes tenemos la esperanza que se logre el esperado momento del entendimiento, entre los afectados por los derechos humanos, que considera a los  familiares de soldados de menor rango, durante el Gobierno Militar y por otra parte a los familiares de personas que defendieron los dictámenes del U. Popular, creemos que es propicio que a través de su Gobierno y con el apoyo de la iglesia, en un futuro cercano pudiésemos esperar un buen desenlace, entre quienes en un momento dado estuvimos  separados y hoy unidos por una historia común.
            Para nosotros, sería una muy buena señal, que nos considerara en su agenda para una audiencia, por lo que hacemos votos ante Dios, para que por su intermedio se haga realidad esta solicitud como expresión en el marco de un proceso inicial significativo de integración nacional, durante el Gobierno del Bicentenario de nuestra querida Patria.
Les saludan respetuosamente.

                                                                            MESA DE TRABAJO  OSPPED    
  
ir arriba